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El sentido de la decepción

10 noviembre, 2010
07-11-2001. José María Lidón. Getxo.

07-11-2001. José María Lidón. Getxo.

Hacía ocho meses que no fotografiaba escenarios de los asesinatos realizados por Euskadi Ta Askatasuna, ETA. Casi los mismos que llevamos escuchando voces que dicen, que venden, que aseguran, que pronostican el fin de ETA. Lo leo en la prensa, en Internet, lo escucho en la radio, lo veo en televisión. Pero no me lo creo. Tantos años de convivir con la violencia y los violentos acaban por implantarte un sexto sentido, el de la decepción.

El sentido de la decepción me dice que no debo creer nada. La decepción me lastra con declaraciones, manifiestos, proclamas… estrategias. La decepción me lleva a la impermeabilidad ante cualquier declaración de ETA y su cadena política. No dejan las armas ahora, ya, en este mismo momento. En un bosque caduco, un montón de bombas lapas no están saliendo del agujero para desactivarse en la chatarrería. No sucede. No ocurre. Eso es todo lo que cuenta.

A José María Lidón, catedrático de la Universidad de Deusto y magistrado de la Audiencia Provincial de Vizcaya, lo asesinó ETA porque no encajaba en su proyecto totalitario y criminal, pero, sobre todo, porque luchó contra ella.

Hormigón armado

17 marzo, 2010
16-03-1991. Luis Arago Guillen. Donosti

16-03-1991. Luis Arago Guillén. Donosti

Llevo algunos días de retraso en estas crónicas y me es difícil planificar el trabajo para tomar las fotos el aniversario de cada crimen. Pero la hora, sí trato de ajustarla. Horas a oscuras, horas a solas, horas de barullo, horas apartadas. Acabaré por pensar que es posible realizar un análisis de la locura etarra mediante las horas en las cometió sus crímenes. Aunque hay quien me dice que no.

Por ejemplo, ayer, un conocido me dijo que lo iba a atener jodido para saber la hora y el lugar exacto de la muerte de Jon Anza. Le respondí que me centraba en exclusiva en los crímenes de ETA, y que en el caso de que tuviera que hacer esa foto preguntaría a alguien de la borrokada. Al parecer saben de sobra cómo sucedió todo. Sabes muy bien que fueron los picoletos, me respondió, la cosa huele de lejos. Hay ocasiones, cuando hablas con gente muy patriota, en las que lo escuchado toma la textura del hormigón armado. Hormigón por la inmovilidad y armado por la enfermiza y permanente justificación de la violencia, por la desesperada búsqueda de excusas para continuar unos crímenes que jamás debieron cometerse.

Cualquier duda que puedan manipular, y en la muerte de Jon Anza asoman unas cuantas, es un balón de oxígeno para justificar el terror. Para decir que sí a asesinatos como los de los guardias civiles Luís Aragó Guillén en Donosti, y Modesto Martín Sánchez en Errenteria, en presencia de su familia.

15-03-1982. Modesto Martin Sanchez. Errenteria, Guipuzcoa

15-03-1982. Modesto Martín Sánchez. Errenteria, Guipúzcoa

Tres iconos y cuatro crímenes

15 marzo, 2010
13-03-1976. Manuel Albizu Idiaquez. Getaria, Guipuzcoa

13-03-1976. Manuel Albizu Idiaquez. Getaria, Guipúzcoa

El txakoli de Getaria, el barrio del Antiguo junto a la playa de Ondarreta y el paseo de Miraconcha, alzado sobre la bahía de Donosti. Tres joyitas, tres reclamos turísticos, lugares comunes para ensalzar la belleza y el carácter de la tierra vasca. Porque eso es lo importante, al menos para algunos que suman muchos: la tierra vasca. Es importante remarcar la singularidad. Y si tiras un poco más, en seguida te sale la diferencia. Esas dos palabras que cada vez que escucho comprendo menos: Hecho diferencial. En Euskadi y Navarra existen miles de personas que aún no han comprendido que todos los mitos que ensalzan la nobleza vasca son falsos, que la palabra de un vasco no vale más que las demás y que la conciencia vasca, si por algo se ha diferenciado en estos últimos cincuenta años, es por sumar casi mil muertos. Un reclamo, a primera vista político y cultural, que tan solo habla del dinero y del poder. Hecho diferencial que se constata en “pequeños” y “divertidos” actos como el celebrado este pasado Carnaval en Bilbao, donde el PNV, en un alarde de escasa imaginación, sacó a pasear el fantasma de los irredentos galos. “Argumento” que hasta hace poco era esgrimido por la izquierda patriótica vasca. El hecho diferencial, un acto de fe, ha calado muy hondo.

¿Pensaron los organizadores de esa pantomima el modo en que se retrataban? ¿Pensó el guionista lo que significaban sus palabras? ¿No sabía que era un boomerang lo que lanzaba? ¿Por qué no una parodia contra ETA, si es el mayor enemigo de los vascos? Sencillamente, porque muchos vascos no lo ven así.

ETA asesinó un día 13 de marzo a Manuel Albizu en Getaria, a Constantino Gómez en Mondragón y a José Antonio Álvarez y Ángel Jesús Mota en Donosti. Cuatro crímenes que nos dan otra visión, más descarnada y real, de lo que ha significado, y aún significa, el hecho diferencial vasco.

13-03-1990. Mota Iglesias. Donosti

13-03-1990. Angel Jesús Mota Iglesias. Donosti

13-03-1986. Alvarez Diez. Donosti

13-03-1986. José Antonio Alvarez Díez. Donosti

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